Cuando el alma se abre a la energía de la mediumnidad
Durante una canalización, una médium experimenta una apertura profunda del alma. No se trata de ver fantasmas ni de oír voces extrañas, sino de entrar en un estado de conexión energética donde la vibración del espíritu se hace presente. Puede captar las señales de que un ser querido quiere comunicarse contigo. En una consulta con médium, la persona que canaliza se convierte en un puente entre planos, y lo que siente es tan real como invisible: una expansión del corazón, una calma intensa y una sensación de amor que lo envuelve todo.
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La energía de la médium se eleva para conectar con el más allá
En una sesión de mediumnidad, la médium eleva su frecuencia para alinearse con la energía del alma con la que va a comunicarse. Es un proceso natural, como sintonizar una emisora de radio. Puede sentir calor, una ligera presión en el pecho o un cosquilleo en las manos. Son señales de que su campo energético está preparado para recibir mensajes del otro lado.
Las emociones del espíritu llegan antes que las palabras
Cuando la comunicación comienza, lo primero que siente la médium no son frases, sino emociones. Amor, gratitud, nostalgia o alivio llegan como olas suaves que se traducen en mensajes. Cada espíritu transmite desde la emoción, y la médium convierte ese sentir en palabras para quien consulta. Es una conversación del alma, no del ego.

En una canalización, la médium reconoce la energía de cada alma
Durante la consulta, la médium distingue fácilmente quién se acerca. Cada espíritu tiene su propia vibración: unos se sienten cálidos y ligeros, otros más intensos o protectores. Esa sensación única permite identificar si se trata de un familiar, un guía espiritual o un ser de luz. No es imaginación, es reconocimiento energético.
El cuerpo físico responde a la energía espiritual
Cuando el espíritu se comunica, la energía atraviesa el cuerpo de la médium. Puede sentir un escalofrío, calor o una ligera presión. Su respiración cambia, y el tiempo parece detenerse. La mediumnidad es un proceso físico y espiritual a la vez: el cuerpo se convierte en el canal por donde fluye la información del alma.

La mente se aquieta y la médium escucha desde el corazón
En una canalización auténtica, la mente se retira. No hay razonamiento ni expectativa. La médium entra en un estado de presencia total, donde cada sensación tiene sentido y cada palabra llega sin esfuerzo. La información fluye como si viniera de un lugar de luz, donde la verdad se siente antes de entenderse.
Las emociones de la consulta con médium no siempre pertenecen a ella
Durante una consulta de mediumnidad, la médium puede llorar, reír o sentir emociones intensas que no son suyas. Está sintiendo lo que el alma comunicante quiere transmitir. Por eso, después de la sesión, libera esa energía y recupera su equilibrio vibracional. Es un trabajo de sensibilidad, no de control.

El cierre energético es tan importante como la conexión
Cuando el mensaje ha sido entregado, la energía del espíritu comienza a retirarse. La médium lo percibe como una brisa que se aleja o un silencio lleno de paz. Es el momento en que la conexión se cierra con gratitud. Queda una sensación de amor profundo, como si el alma dijera “gracias por escucharme”.
Lo que queda después de una sesión de mediumnidad
Tras una consulta medium, la sensación que permanece es de calma, ternura y ligereza. A veces, la médium no recuerda cada palabra porque la experiencia ocurre más allá del pensamiento. Lo importante no es el mensaje literal, sino la energía sanadora que queda flotando en el ambiente: la certeza de que el amor trasciende la muerte.
